La verdad era que a veces no me gustaba nada,
pero no podía vivir sin ella.
Le dije que la quería,
pero también quiero a mi perro.
Después le dije que la amaba,
pero mi incomodidad fue mayor aún:
no tenía un cúmulo de buenos sentimientos,
a veces mis sentimientos eran muy malos,
quería secuestrarla, matarla de amor,
reducirla a la esclavitud, dominarla.
A veces, sólo quería su placer. — Fragmento de La fractura del lenguaje de los lingüistas aplicada a la vida cotidiana, Cristina Peri Rossi (via poesianoerestu)
(vía notasdepapel)
Palabras al viento. (via notasdepapel)
Después de semanas encuentro lo que explica como me siento exactamente.
(via lecomtesse)
(vía notasdepapel)
Y sé muy bien que no estarás.
No estarás en la calle
en el murmullo que brota de la noche
de los postes de alumbrado,
ni en el gesto de elegir el menú,
ni en la sonrisa que alivia los completos en los subtes
ni en los libros prestados,
ni en el hasta mañana.
No estarás en mis sueños,
en el destino original de mis palabras,
ni en una cifra telefónica estarás,
o en el color de un par de guantes
o una blusa.
Me enojaré
amor mío
sin que sea por ti,
y compraré bombones
pero no para ti,
me pararé en la esquina
a la que sé que no vendrás
y diré las cosas que sé decir
y comeré las cosas que sé comer
y soñaré los sueños que se sueñan.
Y sé muy bien que no estarás
ni aquí dentro de la cárcel donde te retengo,
ni allí afuera
en ese río de calles y de puentes.
No estarás para nada,
no serás mi recuerdo
y cuando piense en ti
pensaré un pensamiento
que oscuramente trata de acordarse de ti.
Julio Cortázar
El Futuro
(via andrew-ovelar)
a veces llegamos demasiado tarde,
o demasiado temprano a la vida de otros.
Tal vez si hubieras llegado 6 meses antes,
o si yo no me hubiera precipitado en mis decisiones,
hubiéramos escrito una buena historia juntos.
Créeme, hubiera sido una muy buena historia. — Roberto Rocha (via wtfernii)
(vía andrew-ovelar)
¿Qué hacemos aquí?
creo que ya no me acuerdo si algún día fui feliz;
nunca tuve tanto frió, frió estando a tu lado. — Jarabe de Palo (via tellevoenelinsomnio)
(vía andrew-ovelar)
ya que cada vida es una cuerda.
Pero unas cuerdas sirven para saltar a la comba
y otras para ahorcarse con ellas. — Fragmento de Nuestras palabras nos impiden hablar, Pedro Casariego Córdoba (via poesianoerestu)
(vía andrew-ovelar)
(vía andrew-ovelar)
Y luego otra.
Quizás, te quiero para todas las noches.
Del resto de mi vida.
Podemos compartir un café.
O la casa.
Te invito una cena.
Y luego te dejo mis sueños de postre.
Podemos intentarlo.
O podemos pasar por desapercibido.
Ante todo.
Dejando un atardecer de suvenir.
Para recordar el día que pudo ser.
Y resumir una vida. —
Ramón Colmenarez
Conversión
(via tellevoenelinsomnio)
(vía andrew-ovelar)
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